Ciencia, tecnología e innovación

La función de la ciencia para la transformación de los sistemas agroalimentarios  

La ciencia puede desempeñar una función decisiva para desentrañar la complejidad de los sistemas agroalimentarios, analizar su rendimiento, determinar las sinergias y compensaciones recíprocas espaciales y temporales entre las distintas dimensiones y entre múltiples sectores y diseñar las políticas integradas y coherentes que se necesitan urgentemente para garantizar la seguridad alimentaria y la nutrición de una población en crecimiento, proporcionar medios de vida a los agentes de los sistemas agroalimentarios y asegurar la sostenibilidad medioambiental.  

Por ciencia se entiende la empresa mediante la cual la humanidad, ya sea de forma individual o en grupos pequeños o grandes, lleva a cabo un esfuerzo organizado, a través del estudio objetivo de fenómenos observados y su validación a través de la divulgación de los resultados y datos y de la revisión por pares, para descubrir y dominar la cadena de causalidades, relaciones o interacciones; reúne de forma coordinada subsistemas de conocimientos por medio de la reflexión y conceptualización sistemáticas; y, de ese modo, se da la oportunidad de utilizar, en beneficio propio, los conocimientos relativos a los procesos y fenómenos que tienen lugar en la naturaleza y la sociedad.

Papel de la FAO como foro neutral sobre la ciencia 

Debido a su posición única como facilitadora de procesos intergubernamentales, la FAO ofrece un foro esencial para los intercambios entre países y sirve de fuente de orientación autorizada. Los órganos rectores y estatutarios de la FAO proporcionan una interfaz entre la ciencia y las políticas y apoyan la elaboración de nuevos códigos de prácticas, directrices y normas. La FAO facilita la elaboración de normas internacionales y ayuda a formular convenios y acuerdos internacionales. Asimismo, hospeda importantes conferencias, reuniones técnicas y consultas de expertos. 

La FAO procura, basándose en estudios científicos sólidos y en datos objetivos, mejorar el intercambio de conocimientos y hacer comprender las diferencias de opinión sobre diversas cuestiones científicas para respaldar un diálogo constructivo con miras a una mayor coherencia de las políticas, la adhesión común y la acción colectiva.  

Las mujeres en la ciencia 

La FAO reconoce la función decisiva que desempeñan las mujeres y niñas rurales e indígenas en la agricultura y la producción de alimentos. Mediante la colaboración con Miembros y asociados, la FAO busca corregir las desigualdades existentes a fin de garantizar sistemas agroalimentarios equitativos, inclusivos y eficientes.

La Científica Jefe apoya los esfuerzos de la Organización por lograr y aumentar la participación de las mujeres y las niñas en los ámbitos de la ciencia y su acceso la tecnología; se presta especial atención a las iniciativas que mejoran sus capacidades para acceder a los conocimientos científicos y las soluciones y para beneficiarse de ellos.


Conocimientos tradicionales y de los pueblos indígenas 

A escala mundial, se reconoce a los pequeños productores, las comunidades locales y los pueblos indígenas como depositarios de conocimientos tradicionales pertinentes para la seguridad alimentaria y los sistemas agroalimentarios. La FAO ha venido trabajando activamente con los pueblos indígenas para velar por que sus sistemas alimentarios y de conocimientos se reconozcan, respeten y protejan y por que se incluyan en los programas, los proyectos, las políticas, las coaliciones y los procesos de adopción de decisiones.  

Los pueblos indígenas son un elemento central de los debates sobre los sistemas agroalimentarios, la equidad de género, la gobernanza forestal, la ordenación territorial, los derechos colectivos, la producción de alimentos, la protección de la biodiversidad y la ampliación de la base de la alimentación.  

La FAO coordina colaboraciones entre múltiples partes interesadas que sirven de interfaz entre los encargados de formular políticas, los especialistas, los pueblos indígenas y el mundo académico. Mediante estos esfuerzos, la Organización vela por que se incluyan los conocimientos indígenas y locales como fuentes importantes de innovación para el logro de sistemas agroalimentarios inclusivos, resilientes y sostenibles. 

 
Los jóvenes en la ciencia 

Las Naciones Unidas definen a los “jóvenes” como las personas de entre 15 y 24 años, sin perjuicio de cualquier otra definición hecha por los Estados Miembros. Los jóvenes representan una sexta parte de la población mundial y casi el 88 % de los 1 200 millones de jóvenes del mundo vive en países de ingresos medios y bajos. El Plan de acción de la FAO relativo a la juventud rural tiene el objetivo de contribuir a la Agenda 2030 mediante el empoderamiento por igual de mujeres y hombres jóvenes de las zonas rurales, protegiendo a los niños y otros grupos de jóvenes excluidos, con miras a fortalecer la participación de estos en los procesos de adopción de decisiones y su acceso a la educación, el empleo decente y los servicios rurales. 

Fundado por el Comité de la juventud de la FAO, el Foro alimentario mundial, un movimiento, foro y evento mundial dirigido por jóvenes, se ha ampliado hasta convertirse en una red de asociados que colaboran para transformar los sistemas agroalimentarios y lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en particular el “hambre cero”. 

Como parte de los laboratorios de innovación del Foro alimentario mundial, se puso en marcha el reto de la investigación transformadora para inspirar la investigación e innovación en desarrollo sostenible con miras a poner fin al hambre y transformar nuestros sistemas agroalimentarios. Esta novedosa iniciativa dirigida por jóvenes brinda asesoramiento personalizado a los jóvenes investigadores y les da notoriedad para ayudarles a ampliar sus conocimientos y traducir sus ideas en soluciones tangibles. 

 

El mundo académico y las instituciones de investigación 

Las asociaciones y alianzas con científicos, organizaciones de investigación y universidades son imprescindibles para que la FAO cumpla su aspiración de un mundo libre del hambre. La ciencia relativa a las soluciones a los desafíos actuales planteados por, entre otras cosas, el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y sistemas agroalimentarios que no son del todo eficaces es compleja y requiere la participación de personas y organismos con conocimientos especializados. 

La Científica Jefe está bien situada para determinar y propiciar asociaciones y coaliciones eficaces y transformadoras con miras a velar por que la FAO base su labor en la información más fiable y acelere al máximo los progresos hacia el logro de sistemas agroalimentarios más eficientes, inclusivos, resilientes y sostenibles que aborden las desigualdades y no dejen a nadie atrás. 

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