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La acción temprana evita crisis alimentarias en Sudán y Madagascar

El programa de alerta y acción temprana de la FAO mitiga los efectos de los desastres

Datos clave

El mundo se enfrenta hoy a necesidades humanitarias sin precedentes y a desastres naturales a gran escala cada vez más frecuentes. Los desastres naturales ocurren casi cinco veces más a menudo ahora que hace 40 años. Las crecientes necesidades, la competencia entre prioridades y los escasos recursos a nivel mundial significan que se necesitan nuevas herramientas para garantizar inversiones inteligentes y efectivas que ayuden a detener el impacto de los desastres antes de que ocurran. Anticipar y mitigar las crisis nunca había sido tan importante. La FAO ha desarrollado el programa de Alerta y Acción temprana (EWEA, siglas en inglés de Early Warning – Early Action) para responder a esta necesidad.

Las acciones tempranas fortalecen la resiliencia de las poblaciones en riesgo, a la vez que las protegen contra el impacto de los desastres y ayudan a los gobiernos y a los organismos humanitarios a responder de manera más efectiva. Además, los costes relacionados con las pérdidas por desastres y la respuesta de emergencia pueden reducirse drásticamente, usando el análisis de alerta temprana para promover actuaciones antes de que ocurra una crisis.  

En 2016-17, la FAO puso en marcha un programa piloto de EWEA en Paraguay, Kenya, Etiopía, Somalia, Madagascar, las Islas del Pacífico, Sudán y Mongolia, algunos de los países considerados con mayor riesgo de desastres naturales e inseguridad alimentaria. El programa EWEA ayuda a los países miembros de la FAO a interpretar los pronósticos y establecer umbrales de alerta temprana, como precipitaciones inferiores a la media, movimientos inusuales de ganado y aumento de los precios alimentarios. Una vez superados estos umbrales, los planes de acción temprana se implementan con el apoyo de los mecanismos de financiación rápida de la FAO. En lugar de recaudar fondos después de una emergencia, la FAO creó el Fondo Especial para Actividades de Emergencia y Rehabilitación (SFERA, por sus siglas en inglés), que permite a las oficinas en los países acceder a los fondos en función de los factores desencadenantes de alertas tempranas que indican un desastre inminente. Los donantes —como el Gobierno de Bélgica— han apoyado a este fondo para ayudar a prepararse antes de las crisis, en lugar de reaccionar ante ellas.

De forma más reciente, gracias a los sistemas de alerta temprana establecidos a través del programa, Sudán y Madagascar iniciaron con éxito la implementación de acciones tempranas antes de que comenzaran las crisis. 

Sudán

Sudán es uno de los países más secos de África. El 70% de la población rural depende de la agricultura de subsistencia y las precipitaciones pueden significar la diferencia entre tener cosechas para recolectar o no tenerlas.

El sistema EWEA para Sudán fue diseñado para monitorear el riesgo de sequía y períodos secos en los estados de Kassala y Darfur del Norte. Con miras a fortalecer el mecanismo de alerta temprana de sequía a nivel nacional, el sistema EWEA se basa en un conjunto de datos sobre el clima, la estacionalidad y la vulnerabilidad.

En los países donde los datos de alerta temprana pueden ser escasos, el éxito de los sistemas EWEA se basa en alianzas con organismos locales y estatales con el fin de llenar las lagunas de conocimiento y lograr una comprensión integral de la situación. La FAO estableció estrechos vínculos con organismos estatales como la Secretaría Técnica de Seguridad Alimentaria (FSTS) en Kassala, que proporcionó detalles vitales sobre las condiciones locales del ganado y sus movimientos, las enfermedades animales y vegetales y la disponibilidad de agua. Esta información ayuda a relacionar la situación sobre el terreno y comparar los precios pasados y presentes en los mercados locales, y los pronósticos de lluvia con el fin de detectar patrones inusuales y los aumentos de la vulnerabilidad.

Desde agosto de 2017, el monitoreo de EWEA comenzó a señalar signos preocupantes en el estado de Kassala. En julio, dos indicadores —movimiento inusual de ganado y períodos de sequía prolongados—, superaron varios umbrales. Después de que los resultados del monitoreo de septiembre-octubre revelaron un mayor deterioro —incluido el precio del sorgo por encima de la media anual— se lanzó en octubre la primera acción temprana: una evaluación de necesidades para comprender qué recursos se verían afectados y posibles intervenciones para ayudar a los pastores a mitigar el impacto de los períodos secos.

En diciembre de 2017, cuando otros sistemas de alerta temprana apenas comenzaban a dar la alarma sobre la situación, la FAO ya había comenzado sus actividades de acción temprana, utilizando recursos del Fondo de Acción Temprana del SFERA para apoyar a 5 000 hogares y unas 30 000 cabezas de ganado. Las comunidades beneficiarias están recibiendo piensos complementarios para los animales, tratamientos de sanidad animal y sistemas de gestión del agua. Debido a los períodos de sequía, se espera que la temporada de carestía comience tres meses antes de lo habitual. Estas acciones tempranas se implementarán antes del momento álgido de la sequía, para proteger al ganado reproductor y sus crías durante el período de mayor riesgo.

Gracias al sistema EWEA, la FAO fue uno de los primeros organismos en dar la voz de alarma sobre la situación en Kassala y el primero en comenzar a intervenir para proteger los medios de subsistencia. A medida que la situación empeoró y los resultados de la encuesta rápida revelaron las condiciones en Kassala, la FAO compartió sus resultados con socios clave como el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Grupo de Seguridad Alimentaria y Medios de Vida de las Naciones Unidas, contribuyendo así a una mayor toma de conciencia y reconocimiento de la situación.

Madagascar

Desde 2014, las precipitaciones en el sur de Madagascar han sido muy escasas. En los últimos tres años, las condiciones de sequía han mermado la producción agrícola, lo que ha provocado pérdidas acumuladas y niveles alarmantes de inseguridad alimentaria. En 2015, la situación se agravó aún más debido a que el fenómeno de El Niño revirtió los esfuerzos de recuperación agrícola y se estima que se perdió el 95% de las cosechas. En octubre de 2016, la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (CIF) —una herramienta de alerta temprana que mide los niveles de inseguridad alimentaria—, estimaba que más de 1,2 millones de personas en el sur de Madagascar necesitaban aún ayuda urgente. Si bien los esfuerzos de socorro en curso y las condiciones climáticas mejoraron la situación a principios de 2017, la población seguía siendo vulnerable a estos impactos.

Para abordar las consecuencias de la sequía, la FAO fortaleció los sistemas existentes de alerta temprana y seguimiento de la seguridad alimentaria (como el Sistema Integrado de Monitoreo de Vulnerabilidad y Seguridad Alimentaria o SISAV) en áreas vulnerables a desastres naturales en Madagascar y estableció un sistema para mitigar el impacto potencial. Al reforzar el sistema de seguridad alimentaria existente y asociarlo con indicadores climáticos que advierten sobre posibles nuevas sequías y el aumento de la vulnerabilidad, las intervenciones de acción tempranas fueron más integrales para salvaguardar los medios de vida agrícolas de las comunidades afectadas.

En agosto de 2017, el sistema EWEA había detectado algunas señales preocupantes. Las lluvias tardías, erráticas y mal distribuidas fueron la principal causa de otra cosecha de cultivos básicos por debajo del promedio. La temporada de crecimiento y la cosecha de 2017 no escaparon a los efectos de los períodos de sequía acumulada. Con los precios de los alimentos más altos y una menor producción alimentaria, se hizo evidente que las comunidades vulnerables tendrían dificultades para acceder incluso a los alimentos básicos. Esto dio lugar a proyecciones que indicaban que a principios de 2018 muchos hogares no podrían satisfacer sus necesidades mínimas de alimentos, con el resultado de tasas muy altas de malnutrición y pérdidas extremas de medios de subsistencia.

En respuesta a estas advertencias, la FAO está apoyando a 8 400 hogares vulnerables y con inseguridad alimentaria, para responder rápidamente a los efectos acumulativos de las largas sequías proporcionando semillas, pequeños sistemas de riego y apoyo técnico, incluida capacitación en diversificación de cultivos y técnicas agrícolas mejoradas. Los hogares apoyados podrán obtener dos cosechas en 2018, mejorando así la disponibilidad de alimentos, los ingresos y la resiliencia de los medios de subsistencia.

La FAO sigue desarrollando y aplicando el enfoque EWEA en otros países de alto riesgo.

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