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Aprovechando el talento de la juventud rural en Guatemala

La FAO está ayudando a jóvenes emprendedores en áreas rurales de Guatemala 

Datos clave

En Guatemala, los jóvenes suelen tener empleos precarios en la economía rural informal y ganando la mitad del salario mínimo nacional. Como consecuencia, cada vez es más frecuente que muchos jóvenes traten de emigrar a zonas urbanas o al extranjero para ganarse la vida.

Para abordar este desafío, el programa Enfoque Integrado de País (ICA) para la promoción del empleo rural decente ha estado implementando diferentes actividades coordinadas en zonas proclives a la migración en Guatemala, con el objeto de contribuir a la implementación de la Política Nacional de Empleo Decente en el país centroamericano.

Desde el año 2015, el objetivo general de ICA en Guatemala es empoderar a los jóvenes como emprendedores y agentes de desarrollo económico en las áreas rurales, al mismo tiempo que se procura la mejora del marco de políticas existentes para dar prioridad a la juventud rural.

Para ello, la FAO está apoyando a los jóvenes en el diseño y puesta en marcha de iniciativas productivas multisectoriales en sus comunidades, adoptando un enfoque de economía colaborativa.

El mundo está afrontando una crisis global de desempleo. Los jóvenes, que tienen vínculos más débiles con el mundo laboral respecto a la población en general, están especialmente en desventaja: su tasa de desempleo es casi tres veces mayor que la de los adultos. Al mismo tiempo, existe una gran cantidad de oportunidades de empleo en el sector agrícola que no han sido aprovechadas. Por ello, resulta urgente incrementar la cooperación entre el sector público y privado para ampliar la inversión enfocada a mejorar la productividad agrícola y la eficiencia de las cadenas de producción, y al mismo tiempo involucrar a los jóvenes. Esto requiere un enfoque integrado de la agricultura y el desarrollo rural, con especial énfasis en aumentar la coherencia entre las políticas relacionadas con la agricultura, el empleo y la juventud.

La FAO ha desarrollado el Enfoque Integrado de País (ICA) para la promoción del empleo rural decente. El enfoque utiliza múltiples funciones básicas de la FAO, tales como el asesoramiento sobre políticas y estrategias, asistencia técnica y fortalecimiento de capacidades, generación de conocimiento, y facilitación de alianzas, así como las actividades de promoción y comunicación.

Un laboratorio empresarial para la juventud rural

Una de las iniciativas implementadas como parte del programa en Guatemala es La factoría de trabajo, una especie de laboratorio, donde se ayuda a los jóvenes a iniciar actividades empresariales centradas en la comunidad. Allí se ha impartido capacitación durante tres meses sobre habilidades empresariales y desarrollo local a 60 mujeres y hombres de edades comprendidas entre los 20 y los 30 años procedentes de zonas susceptibles a la migración: Quetzaltenango, San Marcos, Huehuetenango y Totonicapán.

Paralelamente a la capacitación, esta iniciativa ha apoyado a los jóvenes en la evaluación de los mercados locales, la definición de alianzas y la formulación de propuestas de proyectos financieramente viables a implementar con sus comunidades. Todos los proyectos tienen un fuerte vínculo con la agricultura y la ganadería y exploran el potencial de los nichos de mercado y el espíritu empresarial verde. Cada uno de ellos tiene como objetivo involucrar de 50 a 100 familias de cada comunidad, organizadas en una cooperativa. Aproximadamente 50 de estas propuestas contarán con el apoyo directo de la FAO y el Ministerio de Economía para aprovechar las inversiones necesarias.

“A menudo, en mi comunidad se toman decisiones muy duras, como el envío de niños o incluso bebés al extranjero. Todo el mundo emigra: jóvenes, adultos e incluso familias enteras”, explica María Chum Pastor, una de las jóvenes involucradas en La Factoria.

María es una joven de 26 años de Climentoro, municipio de Aguacatán. Gracias a esta iniciativa, ha diseñado, junto a su comunidad, un proyecto empresarial multisectorial, que se centra en la ganadería, la producción y la comercialización de quesos, patatas y verduras, y la elaboración de fertilizantes orgánicos. Esto le permitirá mejorar los medios de subsistencia agrícola de su familia, crear una cooperativa y facilitar el establecimiento de 10 a 15 microempresas en su comunidad.

“La agricultura es parte de nuestra cultura; es un regalo de nuestros predecesores. Así que necesitamos preservarlo haciéndolo más sostenible”, afirma María. “El proyecto está generando un cambio en mi vida y en la vida de mi comunidad, de la cual ahora me siento orgullosa”, concluye.

Otro joven beneficiario de La Factoria es Nelson Chun Ramírez, de 25 años de edad, del pueblo de La Independencia, en el municipio de Tejutla. Hace tres años, Nelson trató de emigrar a los Estados Unidos, siguiendo a muchos otros jóvenes de su comunidad. Hoy en día, con el apoyo de La Factoria, trabaja para fomentar la producción de verduras y carne entre los productores de su pueblo, incluyendo el suyo, mejorar la comercialización y llegar a los mercados regionales y nacionales.

“Yo quería emigrar por la falta de oportunidades de empleo. Gracias a La Factoria, ahora veo las oportunidades que tengo aquí en mi casa y con mi familia ", dice Nelson. "Participar en esta iniciativa me ha permitido tener una visión mucho más amplia de mi proyecto. Me gustaría crear posibilidades de empleo para hombres y mujeres jóvenes de mi comunidad que quieran permanecer al lado de sus seres queridos, sin tener que mudarse a otro lugar”.

Manuel Antonio Figueroa Pérez tiene 20 años y viene del municipio de Tacaná en San Marcos. Trabaja en el establecimiento de un centro eco-turístico llamado Linda Vista, que involucrará a toda la comunidad comercializando productos locales como setas (champiñones), frutas, plantas medicinales y café.

“Las comunidades rurales a menudo no tienen la experiencia o la asistencia técnica necesarias para iniciar iniciativas empresariales. Del mismo modo, no hay capital financiero para ello y las oportunidades de empleo tienden a ser muy escasas”, señala Manuel.

“Ahora, gracias a la formación ofrecida por La Factoria, puedo ver que hay infinidad de recursos que nunca se han puesto en uso y de los cuales ahora es posible beneficiarse tanto como sea posible. Creo que en cinco años seré parte de una empresa o un complejo de ecoturismo productivo que generará oportunidades de trabajo decente”.

Replicar y sostener la iniciativa

Manuel, Nelson y María son sólo tres de los 60 Campeones de la Juventud Rural seleccionados para convertirse en agentes de desarrollo rural dentro de sus comunidades. Actualmente colaboran con la FAO y las instituciones públicas y privadas guatemaltecas para dar visibilidad a los proyectos apoyados por La Factoria, así como para atraer potenciales inversiones privadas y apoyo gubernamental.

La FAO está colaborando con el Ministerio de Agricultura de Guatemala en el desarrollo de una plataforma web vinculada a una aplicación móvil para aumentar aún más la visibilidad de estas iniciativas. Esto, por otra parte, facilitará el establecimiento de nuevas redes de jóvenes emprendedores y facilitará su acceso al apoyo técnico, así como a los recursos financieros, incluso a través del crowdfunding, las remesas y los microcréditos.

La Factoría, como un enfoque de formación para identificar áreas de desarrollo de negocios y capacitar a los jóvenes para poder aprovecharlas, puede ser fácilmente replicada en otros lugares. Actualmente, la FAO está trabajando con actores públicos y privados para identificar soluciones innovadoras para las siguientes y más difíciles medidas: aprovechar el capital de inversión y formalizar el negocio.

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