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Seguimiento del Mercado del Arroz de la FAO (SMA)

En el Seguimiento del Mercado del Arroz de la FAO (SMA) se proporciona un análisis de las novedades más recientes en el comercio mundial del arroz, incluidas las perspectivas a corto plazo. Actualmente la revista se publica solamente en inglés, pero se facilitan resúmenes de los hechos más salientes en español y francés. En el Informe FAO de Actualización de Precios del Arroz se proporcionan precios actualizados de exportación para el arroz en los principales países exportadores.


Seguimiento del mercado del arroz, Abril de 2016

RESUMEN

Con la excepción de algunos países del hemisferio norte que todavía están recogiendo sus últimas cosechas, la campaña arrocera de 2015 ha terminado. Como consecuencia de la influencia de la anomalía meteorológica de El Niño, las perspectivas mundiales se han deteriorado con respecto a las previsiones de diciembre, debido principalmente al empeoramiento de las perspectivas en la India, Myanmar, la República Popular Democrática de Corea y Tailandia. Con el pronóstico actual de 738,2 millones de toneladas (490,3 millones de toneladas de arroz elaborado), la producción mundial de arroz en 2015 será inferior en un 0,8 por ciento al ya bajo nivel de 2014, afectada por la reducción de las siembras a 160,6 millones de hectáreas, mientras que los rendimientos medios del arroz aumentaron ligeramente a 4,60 toneladas por hectárea. Desde una perspectiva regional, la mayoría de este descenso en 2015 se concentrará en Asia, donde las siembras se redujeron por segunda campaña consecutiva debido a las escasas precipitaciones. La mayor parte de esta disminución se registró en Tailandia, la India, Filipinas, la República Popular Democrática de Corea y Myanmar, en abierto contraste con China (Continental), Indonesia y Sri Lanka, que recogieron excelentes cosechas. A pesar de que la sequía afectó a los cultivos en África Meridional y Oriental, y las temperaturas anormalmente elevadas perjudicaron a las cosechas en Egipto, se estima que la producción de la región en su conjunto se sitúe apenas 1 por ciento por debajo del nivel sin precedentes de 2014, como consecuencia de los excelentes resultados de la campaña obtenidos en África Occidental. En América Latina y el Caribe, las condiciones atmosféricas favorables hicieron que la producción alcanzara nuevos niveles máximos en América del Sur, que compensaron con creces las pérdidas en América Central y el Caribe asociadas a las sequías provocadas por El Niño. En otras regiones, la producción se redujo debido a los bajos precios y las condiciones atmosféricas desfavorables en los Estados Unidos, y a los problemas recurrentes de escasez de agua en Australia, mientras que las perspectivas de márgenes favorables propiciaron una recuperación de la producción en Europa.

Pasando a la campaña de 2016, las previsiones climáticas indican que, tras alcanzar su punto máximo en noviembre-diciembre de 2015, es probable que la intensidad actual del fenómeno de El Niño disminuya gradualmente en los próximos meses, con un 50 por ciento de posibilidades de que ceda el paso a su opuesto, La Niña, en agosto-octubre. Sin embargo, aunque en disminución, la influencia de El Niño ya ha afectado las perspectivas de la producción de 2016 de los países situados al sur y a lo largo del ecuador, donde los primeros cultivos de la campaña se sembraron en el último trimestre de 2015. En cambio, el previsto retorno a condiciones neutrales de El Niño antes de finales de junio es de buen augurio para el sector en los países del hemisferio norte, dado que el mes coincide con el grueso de las siembras de la cosecha principal. Bajo las expectativas de un desarrollo más normal de la campaña, la FAO ha establecido su primer pronóstico de la producción mundial de arroz en 2016 en 745,5 millones de toneladas (495,2 millones de toneladas de arroz elaborado), sólo 1,0 por ciento más que la estimación actual para 2015. Esta perspectiva conservadora se explica por los problemas que han afrontado los productores del hemisferio sur, y por las expectativas de una rentabilidad limitada. Entre las diferentes regiones, se prevé que Asia impulse la recuperación de la producción mundial en 2016, encabezada por un repunte en la India y Tailandia, pero también en Myanmar, la República Popular Democrática de Corea, Nepal y Filipinas, y por los consistentes aumentos en Bangladesh y China (Continental). Suponiendo que continúe el fuerte apoyo oficial, la producción de África debería de aumentar, respaldada por la recuperación en Egipto, el crecimiento dinámico sostenido en África Occidental y la ligera recuperación en África Meridional y Oriental. En América Latina y el Caribe, los reducidos márgenes de ganancia y las sequías o inundaciones relacionadas con El Niño han afectado a las perspectivas en América del Sur. También se prevé que la producción se recupere en América del Norte (Estados Unidos) y en Europa. En cambio, en Oceanía, Australia se encamina hacia otra campaña negativa, de frente a una nueva escasez de abastecimientos de agua.

Con 44,6 millones de toneladas, la estimación de la FAO del comercio internacional de arroz en el año civil 2015 sigue apuntando a una reducción del 2 por ciento con respecto al record de 2014. Los países de África Occidental contribuyeron en gran parte a la disminución del volumen del comercio el año anterior, debido a que las buenas cosechas o la depreciación de las monedas frenaron sus importaciones. Sin embargo, las mayores compras de los países del Lejano Oriente, entre ellos China (Continental), Filipinas, Indonesia y la República Democrática Popular Lao, hicieron que las importaciones asiáticas alcanzaran nuevos niveles máximos. En lo que se refiere a otras partes del mundo, la demanda se mantuvo firme en Europa, los Estados Unidos y, en especial, en América Latina y el Caribe, donde los déficit de producción  impulsaron las compras. Entre los exportadores, Tailandia sobrellevó gran parte del peso de la contracción del comercio en 2015. Aunque sus envíos aumentaron ligeramente con respecto al último informe, sus precios casi nunca fueron competitivos en mercados sensibles a los precios. En cambio, las nuevas estimaciones han rebajado las exportaciones en 2015 de la India, aunque sus precios competitivos mantuvieron sus envíos en niveles cercanos al volumen sin precedente de 2014, confirmando al país como el principal exportador mundial de arroz por cuarto año consecutivo. Los envíos de la Argentina, Australia, China (Continental), la Federación de Rusia, Egipto, Myanmar, el Paraguay, la Unión Europea y el Uruguay disminuyeron en 2015, mientras que las exportaciones del Brasil, Camboya, Guyana, el Pakistán, los Estados Unidos y Viet Nam aumentaron.

El pronóstico actual de la FAO apunta a una recuperación moderada del 1 por ciento del comercio internacional de arroz en 2016, a 44,9 millones de toneladas. Examinando las diferentes regiones, se prevé que los elevados precios internos, junto con los esfuerzos por reconstituir las reservas arroceras y mitigar los déficit de la oferta, mantengan las importaciones asiáticas en niveles elevados, sostenidas por las mayores compras de Indonesia y la República Islámica de Irán. Esto pese a que el aumento de las disponibilidades internas, junto a regímenes arancelarios más restrictivos, hizo que algunos compradores tradicionales asiáticos redujeran las afluencias de arroz. En cambio, debido al empeoramiento de las perspectivas de la producción o a las cotizaciones persistentemente elevadas, se prevé que los envíos hacia América Latina y el Caribe aumenten hasta alcanzar nuevos niveles máximos, mientras una sólida demanda interna debería sustentar las compras por parte de los Estados Unidos y la UE. Se prevé que las importaciones de África no aumenten más que ligeramente, situándose apenas por encima del reducido nivel de 2015. El pequeño incremento reflejaría mayores necesidades en África Meridional, mientras que la satisfactoria situación de los suministros y/o las restricciones financieras podrían reducir de nuevo las importaciones en el resto de la región. En cuanto a las exportaciones, la modesta recuperación del comercio mundial en 2016 reflejaría una disminución general de los suministros, después que varios importantes orígenes de arroz han hecho frente a sucesivas malas cosechas. En particular, la India puede experimentar una drástica contracción, mientras que es probable que los envíos de Tailandia se mantengan  constantes en torno al reducido nivel de 2015. Unos precios de venta menos atractivos, a menudo como consecuencia de déficits de la oferta, podrían afectar a las exportaciones de Australia, el Brasil y los Estados Unidos. En cambio, las exportaciones deberían de aumentar en el caso de la Argentina, Camboya, el Pakistán, el Paraguay, el Uruguay y Viet Nam.

La utilización mundial de arroz en 2015/16 se estima en 496,2 millones de toneladas (arroz elaborado), es decir, 1 por ciento más que el año anterior. De esta cifra, se prevé que unos 400 millones de toneladas correspondan al consumo humano directo, 1,2 por ciento más que el año anterior. Esto daría lugar a una consumo medio de arroz per cápita de 54,4 kilogramos, ligeramente superior a la estimación del año pasado debido principalmente al pequeño incremento en Asia con 78,7 kilogramos por persona. Basándose en las primeras previsiones de la FAO, la utilización mundial de arroz en 2016/17 podría aumentar a 503,4 millones de toneladas, respaldada de nuevo por la expansión del consumo humano que se situaría en 405 millones de toneladas.

Se prevé que las existencias mundiales de arroz al cierre de la campaña 2015/16 desciendan a 168,9 millones de toneladas. La disminución anual del 3 por ciento llevaría la relación mundial entre las existencias y la utilización a 33,5 por ciento en 2015/16, frente a la estimación del 35,0 por ciento en 2014/15. Se vaticina que los cinco principales exportadores de arroz (India, Tailandia, Viet Nam, Pakistán y Estados Unidos) estén al frente de la disminución, debido a las cosechas generalmente malas recogidas en 2015 y a los esfuerzos de los gobiernos por reducir las existencias públicas. En general, los cinco países deberían de reducir sus existencias en un 25 por ciento a 32,0 millones de toneladas, lo que hará pasar la relación existencias/desaparición del grupo de 23,9 por ciento en 2014/15 a 18,1 por ciento en 2015/16, su nivel más bajo desde 2008/09. El primer pronóstico de la FAO de los remanentes mundiales de arroz de las campañas 2016/17 se ha fijado en 164,0 millones de toneladas, lo que implica una nueva reducción de las reservas del 3 por ciento y una relación mundial entre las existencias y la utilización de 32,0 por ciento en 2016/17, el nivel más bajo en cinco años. Al igual que en 2015/16, la mayor parte de la reducción de las existencias debería de corresponder a los cinco principales exportadores, lo que hará que para el grupo la relación existencias/desaparición se reduzca en 2016/17 al 14,7 por ciento, su nivel más bajo en 10 años.

Los  precios internacionales del arroz cambiaron poco en el primer trimestre de 2016, manteniéndose en torno a los bajos niveles registrados a finales de 2015. Como consecuencia, el índice de precios de la FAO para todos los tipos de arroz (2002-2004=100) se mantuvo constante en torno a los 195-197 puntos. Entre los distintos segmentos, los índices del Indica de calidad superior e inferior se han estabilizado desde el comienzo de 2016 en torno a los 180 y 181 puntos, respectivamente. El índice del Japónica también se mantuvo en un nivel cercano a su valor de diciembre de 242 puntos. Entretanto, la presión a la baja en el segmento del arroz fragante se ha mantenido, con el índice de precio del Aromática que desciende a 142  puntos, 6 por ciento menos que en diciembre y el nivel más bajo desde marzo de 2007. En lo que se refiere a los próximos meses, los precios internacionales tendrán que equilibrar las reducidas demandas de los importadores y  las disponibilidades cada vez más restringidas en los países exportadores, al menos hasta el último trimestre del año, cuando se habrá cosechado la mayor parte de la producción de 2016. Sin embargo, dada la disminución de las existencias disponibles en los países exportadores, gran parte de la cuales están en manos de los gobiernos, el mercado parece ser particularmente vulnerable a posibles aumentos imprevistos de la demanda o a cambios de políticas, lo que podría acentuar la volatilidad de los precios.

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