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Seguimiento del Mercado del Arroz de la FAO (SMA)

En el Seguimiento del Mercado del Arroz de la FAO (SMA) se proporciona un análisis de las novedades más recientes en el comercio mundial del arroz, incluidas las perspectivas a corto plazo. Actualmente la revista se publica solamente en inglés, pero se facilitan resúmenes de los hechos más salientes en español y francés. En el Informe FAO de Actualización de Precios del Arroz se proporcionan precios actualizados de exportación para el arroz en los principales países exportadores. Para recibir directamente el Seguimiento del Mercado del Arroz de la FAO y el Informe FAO de Actualización de Precios del Arroz, basta enviar un email a RICE MARKET NETWORK con “suscribir” en el asunto.


Seguimiento del mercado del arroz, Abril de 2017

Fecha de publicación: 19 Abril 2017

RESUMEN

La campaña de 2016 está por terminar, dado que ahora se están cosechando los cultivos secundarios en los países del hemisferio norte. No obstante un inicio un poco inestable, los últimos pronósticos de la producción de la FAO confirman los resultados sin precedentes de la campaña. La producción mundial de arroz en 2016 debería de totalizar 751,9 millones de toneladas (499,2 millones de toneladas de arroz elaborado), es decir, 3,9 millones de toneladas más que las previsiones de diciembre y 1,6 por ciento por encima del bajo nivel de 2015. El aumento fue posible gracias a las condiciones meteorológicas normales registradas durante la campaña, que permitieron recuperar tierras para el cultivo de arroz a varios productores del hemisferio norte, que en los dos años anteriores habían sido afectados por el tiempo adverso. Este fue especialmente el caso de Asia, que probablemente impulsará la recuperación mundial, con una recolección sin precedentes de 680,1 millones de toneladas. Se prevé que la mayor parte del crecimiento en la región se concentre en la India y Tailandia, aunque Camboya, Filipinas, el Iraq, el Japón, Nepal, Myanmar, la República Democrática Popular Lao, la República Islámica del Irán y la República Popular Democrática de Corea deberían de recoger mejores cosechas. Estos aumentos compensarán con creces las disminuciones causadas por las condiciones climáticas en China (Continental), Malasia, Timor Leste, Sri Lanka y Viet Nam, mientras que las perspectivas de precios bajos sustentan las reducciones en el Pakistán y la República de Corea.

La campaña de 2016 también tuvo un buen desarrollo en África, donde se prevé que se recoja una cosecha sin precedentes de 30,8 millones de toneladas. Malí y la República Unida de Tanzanía encabezarán el aumento del 7 por ciento. No obstante, en toda África Occidental se registraron aumentos generalizados estimulados por las buenas condiciones de crecimiento y el apoyo sostenido al sector. En Egipto también se recuperó la producción debido a los márgenes de ganancia atractivos. Estos aumentos ayudaron a compensar los malos resultados obtenidos en Cote d’Ivoire, Gambia, Kenya, Liberia, Malawi, Mauritania, Mozambique, Uganda y Togo, debidos la mayoría de las veces a la escasez de precipitaciones. Unos precios más atractivos del arroz en relación con los cultivos alternativos también favorecieron un repunte de la producción en los Estados Unidos, pero la campaña fue más difícil en otras partes. En América Latina y el Caribe, la combinación de condiciones meteorológicas inestables y de perspectivas de márgenes de ganancia reducidos deprimieron la producción en la Argentina, Bolivia, el Brasil, el Ecuador, Guyana, el Uruguay y Venezuela, eclipsando los aumentos registrados en Chile, Colombia, Cuba, México, el Perú y la República Dominicana. En Oceanía, los limitados y costosos suministros de agua para riego también redujeron la producción en Australia.

Suponiendo condiciones de crecimiento normales, el pronóstico preliminar de la FAO cifra la producción mundial de arroz en 2017 en 758,9 millones de toneladas (503,8 millones de toneladas de arroz elaborado). El pronóstico, si bien implicaría un crecimiento del 0,9 por ciento anual, indicaría una ralentización del ritmo de crecimiento de la producción en la próxima campaña. Esto podría ser especialmente el caso de Asia, donde se prevé que se registre la mayor parte del aumento de la producción mundial, pero donde importantes productores de arroz han experimentado una disminución de sus ganancias debido a extensas cosechas o donde cultivos ya han resultado perjudicados por la inclemencia de las condiciones climáticas. En la región, se prevé que cuantiosos aumentos absolutos de la producción se registren en China (Continental), la India e Indonesia, donde el arroz sigue beneficiándose de los fuertes incentivos estatales. La producción debería de aumentar en Bangladesh, Filipinas, Malasia, Myanmar, Nepal, el Pakistán, la República Democrática Popular de Corea, Tailandia, Turquía y Viet Nam, y compensar con creces las disminuciones en el Afganistán, Camboya, la República de Corea y Sri Lanka. En África, las lluvias irregulares han afectado a las perspectivas en Madagascar y la República Unida de Tanzanía, lo que se añade a un déficit previsto en Egipto, dado que las tierras están regresando al cultivo de algodón. Sin embargo, siempre que no se registren importantes contratiempos, los continuos esfuerzos por reducir la dependencia de las importaciones podrían dar lugar a un nuevo aumento en África Occidental, con lo que la producción en el continente se mantendría cerca del excelente nivel de la cosecha de 2016. En cuanto a América Latina y el Caribe, las limitaciones impuestas por los elevados costos de producción y los precios poco atractivos han impedido la recuperación de considerables superficies en América del Sur. Sin embargo, los cultivos se han beneficiado en general de las condiciones climáticas favorables, lo que debería de sostener una recuperación de la producción en la región. En lo que se refiere a otras partes del mundo, en Europa y los Estados Unidos se prevén reducciones de la producción, a raíz de márgenes de ganancia decrecientes; mientras que en Australia la producción debería de experimentar una fuerte recuperación gracias a la abundante disponibilidad de agua y los bajos costos de riego.

Tras haber disminuido durante dos años consecutivos, los envíos mundiales de arroz deberían de recuperarse parcialmente en el año civil de 2017 a 43,3 millones de toneladas (arroz elaborado). El previsto aumento anual del 4 por ciento se basa en las expectativas de que los déficit de producción y los esfuerzos por reconstituir las reservas darán lugar a un dinámico ritmo de compras por parte de compradores clave en Asia y África, específicamente, Filipinas, Madagascar, Nigeria y Sri Lanka. Sin embargo, en el contexto de unas cosechas generalmente buenas y de persistentes restricciones monetarias o de políticas, se prevé que los volúmenes enviados a los dos continentes no alcancen los niveles sin precedentes anteriores. En cambio, la demanda de importación debería de disminuir en las Américas y Europa, debido a la holgada situación de los suministros. En estas circunstancias, es probable que la competencia por los mercados entre los diferentes proveedores mundiales de arroz siga siendo intensa durante el año. Aunque se prevé que la India siga teniendo los mayores incrementos anuales de las exportaciones, su predominio de cinco años en el ámbito del comercio mundial podría verse amenazado cada vez más por Tailandia, cuya competitividad se ha restablecido gracias a un repunte de la producción y a la liberación de existencias gubernamentales. Del mismo modo, se prevé que Australia, Myanmar, el Paraguay, el Uruguay y Viet Nam exporten más en 2017. Por el contrario, la menor demanda de algunos compradores tradicionales puede hacer que disminuyan las ventas de Camboya, la Federación de Rusia, Guyana y la Unión Europea, mientras que las limitaciones de suministros también deberían de debilitar los envíos de la Argentina, el Brasil y el Pakistán durante el año.

Según el pronóstico de la FAO, la utilización mundial de arroz en 2016/17 ascenderá a 500,3 millones de toneladas (arroz elaborado), esto es, un aumento interanual del 1,0 por ciento. Este aumento previsto se debería al incremento del 1,3 por ciento de la ingesta de alimentos a 401,8 millones de toneladas. También se prevé que los volúmenes destinados a piensos aumenten a 18,3 millones de toneladas, mientras que los destinados a otros usos absorberían otros 80,2 millones de toneladas. Basándose en las perspectivas preliminares para los cultivos en 2017, la FAO pronostica que la utilización mundial de arroz en 2017/18 aumentará en otros 6,2 millones de toneladas a 506,5 millones de toneladas. La utilización de arroz para consumo humano debería de sostener una vez más la mayor parte de este incremento, y hacer que el consumo humano per cápita se mantenga estable en 54,1 kilogramos.

Tras un ajuste al alza de 1,0 millón de toneladas desde diciembre, las existencias mundiales de arroz al cierre de las campañas comerciales de 2016/17 deberían de mantenerse estables en 171,3 millones de toneladas. El pronóstico sugiere que la producción mundial de arroz en 2016 probablemente siga el ritmo del consumo, y haga que la relación mundial existencias/utilización se mantenga en un holgado 33,8 por ciento en esta campaña. Desde la perspectiva del comercio, se prevé que los cinco principales exportadores de arroz reduzcan sus existencias, encabezados por el Paquistán y Tailandia. Sin embargo, estas reducciones se compensarían con las acumulaciones en otras partes, en especial en los países importadores de arroz, como China (Continental), Colombia, Mali, Nepal y la República Unida de Tanzanía. Por otro lado, basándose en las perspectivas iniciales para la campaña de 2017, la FAO cifra provisionalmente las reservas mundiales de arroz al cierre de las campañas comerciales de 2017/18 en 170,7 millones de toneladas, es decir, 600 000 toneladas menos que en 2016/17. En gran medida, la relativa estabilidad reflejaría las perspectivas de acumulaciones adicionales en China (Continental). Sin embargo, mucho dependerá de la posición que adopte el Gobierno chino con respecto a la liberación de sus existencias. Al mismo tiempo, se podrían registrar reducciones adicionales en Tailandia durante la próxima campaña, en el caso de que el Gobierno tailandés logre liberarse de sus reservas en lo que resta de 2017. Combinados con las reducciones en los Estados Unidos, los menores remanentes tailandeses podrían dar lugar a la cuarta campaña consecutiva de reducción de las existencias en los principales exportadores de arroz.

Tras llegar a los niveles más bajos en varios años en los últimos meses de 2016, los precios internacionales del arroz experimentaron una recuperación parcial en los primeros meses de 2017. Esto se reflejó en el índice de precios de la FAO para todos los tipos de arroz (2002-2004=100), que se situó por término medio en 198 puntos a mediados de abril, es decir, un 6 por ciento más respecto a los niveles de diciembre. La tendencia al fortalecimiento de los precios fue más evidente en el segmento de las variedades aromáticas, en el que a las menores disponibilidades de arroz basmati, debidas a sucesivos años de reducción de la producción, se sumó un resurgimiento de la demanda. Aunque en una medida más modesta, también los precios del Índica recuperaron terreno, sostenidos por los esfuerzos de acumulación de existencias y la apreciación de las monedas. En cambio, la falta de dinamismo del comercio siguió influyendo en las cotizaciones del Japonica. Los precios de exportación del arroz podrían verse sometidos a una presión a la baja en los próximos meses, a medida que progresen las cosechas de los cultivos fuera de estación en el hemisferio norte y de los cultivos principales a lo largo y al sur del ecuador. Esto podría ocurrir especialmente en el caso de que tales cultivos resulten abundantes, como parecen sugerir las indicaciones actuales. En este contexto, es probable que las decisiones relativas a las importaciones sigan desempeñando un papel crucial. En los principales países exportadores, como la India y Tailandia, las decisiones acerca de los suministros en posesión de los gobiernos y su ritmo de absorción o liberación también serán importantes, al igual que los movimientos de las monedas. En los últimos meses, la apreciación de las monedas en algunos proveedores principales ha tendido a amortiguar el impacto de los abundantes cultivos y la reducida demanda en las compras en dólares EE.UU. Al mismo tiempo, el poder adquisitivo de importantes compradores sigue disminuyendo a causa de la debilidad de las monedas locales.

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