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Seguimiento del Mercado del Arroz de la FAO (SMA)

En el Seguimiento del Mercado del Arroz de la FAO (SMA) se proporciona un análisis de las novedades más recientes en el comercio mundial del arroz, incluidas las perspectivas a corto plazo. Actualmente la revista se publica solamente en inglés, pero se facilitan resúmenes de los hechos más salientes en español y francés. En el Informe FAO de Actualización de Precios del Arroz se proporcionan precios actualizados de exportación para el arroz en los principales países exportadores. Para recibir directamente el Seguimiento del Mercado del Arroz de la FAO y el Informe FAO de Actualización de Precios del Arroz, basta enviar un email a RICE MARKET NETWORK con “suscribir” en el asunto.


Seguimiento del mercado del arroz, Octubre de 2016

RESUMEN

La campaña de 2016 está bien avanzada, dado que los cultivos principales en el hemisferio norte han alcanzado la fase de recolección y varios países se preparan ahora para la siembra de los cultivos fuera de estación. Después de julio, la FAO ha elevado su pronóstico de la producción mundial de arroz en 2016 en 2,9 millones de toneladas. La revisión tiene en cuenta principalmente la mejora de las perspectivas de las cosechas en Asia, donde las condiciones meteorológicas han permitido un desarrollo de las actividades agrícolas considerablemente mejor que en las dos últimas campañas. Esto ocurrió en la India, país al que se debe la mayor parte del ajuste al alza, pero las perspectivas también han mejorado en el Brasil, Camboya, Colombia, la República Islámica del Irán, Nigeria y Tailandia. En cambio, las perspectivas empeoraron en China (Continental), los Estados Unidos y Viet Nam.

Teniendo en cuenta estas revisiones, ahora se prevé que la producción mundial de arroz alcance el nivel sin precedentes de 749,7 millones de toneladas (497,9 millones de toneladas de arroz elaborado). Este nivel superaría en 10.1 millones de toneladas el escaso resultado de 2015, y representaría el primer aumento de la producción mundial desde 2013. El logro se sustentaría en un aumento del 1,6 por ciento de la superficie a 163,3 millones de hectáreas, que no hubiera sido posible de no haberse registrado pautas meteorológicas más normales tras el regreso a condiciones neutras del fenómeno de oscilación austral/El Niño (ENSO) en mayo pasado. Este ha sido en especial el caso de Asia, donde unas abundantes lluvias monzónicas permitieron que las siembras recuperaran impulso. Ahora se prevé que la región recoja el elevado volumen de 678,6 millones de toneladas en 2016, un incremento interanual del 1,4 por ciento. La mayoría del crecimiento previsto de la campaña se vería respaldado por un repunte de la producción en la India. Sin embargo, la atenuación de las restricciones debidas a la sequía también debería de contribuir a la mejora de los mercado en Filipinas y Tailandia, mientras Camboya, China (Continental), la República Democrática de Corea, la República Islámica del Irán, la República Democrática Popular Lao, Myanmar y Nepal se encaminan igualmente hacia la obtención de cosechas mayores. Estos aumentos compensarían los escasos resultados obtenidos en Indonesia, Malasia, Sri Lanka y Viet Nam, debido a condiciones meteorológicas desfavorables, y en Bangladesh y la República de Corea, a causa de la reducción de la superficie ocasionada por los precios y las políticas.

Las perspectivas son igualmente positivas en África, con una producción en 2016 que va camino de aumentar en un 4 por ciento y situarse en el nivel sin precedentes de 29,7 millones de toneladas. A nivel nacional, es probable que la producción se recupere en Egipto, dado que los elevados precios locales y la reducción del cultivo de algodón aumentaron las siembras de arroz en el país. Las perspectivas también apuntan a incrementos continuos en la República Unida de Tanzanía y África Occidental, en particular. Pese a algunos problemas debido a las inundaciones, las cosechas en África Occidental se han beneficiado de las abundantes precipitaciones registradas este año, que han reforzado el apoyo proporcionado al sector como parte de los programas de autosuficiencia. La campaña tropezó con mayores dificultades en África Meridional, donde la producción de muchos agricultores disminuyó o se mantuvo por debajo de los niveles promedios debido a la sequía provocada por El Niño.

La anomalía meteorológica también contribuyó a que la producción en América Latina y el Caribe disminuyera en un 7 por ciento a 26.2 millones de toneladas, dado que agravó la reducción de la superficie por la que optaron muchos productores de América del Sur debido a la debilidad de los precios o los elevados costos de producción. Como consecuencia, la producción de la Argentina, el Brasil, Bolivia, Guyana, el Paraguay, el Uruguay, Suriname y Venezuela deberían de disminuir. Los déficit de producción en estos países contrarrestarían con creces los aumentos previstos en Chile, Colombia, Cuba, la República Dominicana, México y el Perú, impulsados por unas condiciones meteorológicas más favorables o unos precios más atractivos del arroz.

En América del Norte, según las últimas evaluaciones del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, la producción de arroz en este país alcanzará el segundo nivel mas alto jamás registrado, o 10,7 millones de toneladas, no obstante las pérdidas experimentadas debido a las graves inundaciones de agosto. El aumento interanual del 23 por ciento sigue a un incremento de las siembras de arroz de grano largo, promovida por los márgenes menos atractivos de los cultivos competidores. En otras partes, el incremento de la superficie y las condiciones meteorológicas más favorables pueden propiciar aumentos en la Unión Europea y la Federación de Rusia, elevando la producción en Europa en un 2 por ciento a 4,3 millones de toneladas. En cambio, en Oceanía, Australia cerró la campaña con resultados negativos, dada la reducción apreciable de las siembras provocada por la escasa disponibilidad de agua.

La FAO ha rebajado su pronóstico del comercio internacional de arroz en el año de 2016 en 800 000 toneladas con respecto a julio, y ahora indica que los envíos mundiales de arroz totalizarán 43,1 millones de toneladas. Este volumen sería inferior en un 3 por ciento al de 2015, y representaría el segundo año consecutivo de contracción del comercio. El descenso obedecería a la reducida demanda en Asia, donde los abundantes suministros disponibles en los almacenes y las políticas restrictivas han desincentivado las importaciones. También se prevé que los envíos a África se sitúen cerca de las bajas de los últimos cinco años, debido a la mejora de las disponibilidades internas y las débiles monedas locales. En cambio, Australia, los Estados Unidos, la Unión Europea y América Latina y el Caribe absorberán volúmenes mayores. Del lado de la oferta, parece que las exportaciones de la India y Viet Nam experimentarán reducciones interanuales muy acusadas, debido a la baja demanda de puntos de venta clave, que ha tendido a agravar la situación más ajustada de la oferta este año en dichos países. Los envíos de Australia, el Brasil, Guyana y Myanmar también deberían de disminuir, mientras que la Argentina, Camboya, China (Continental), el Paraguay, el Uruguay, los Estados Unidos, el Pakistán y Tailandia terminarían el año con un aumento de las exportaciones.

La FAO prevé que el comercio mundial de arroz en el año civil 2017 no registre más que una recuperación moderada, de 0,7 por ciento, y se sitúe en 43.4 millones de toneladas. Esta perspectiva se basa en la posibilidad de una reducción de los envíos al Lejano Oriente, como consecuencia de las buenas expectativas de producción en la subregión. La disminución de la presión inflacionaria puede igualmente reducir la demanda de América Latina y el Caribe, pero los precios internacionales más atractivos y la necesidad de renovar las reservas podrían estimular un ritmo de compras un poco más dinámico por parte de los países africanos y asiáticos del Cercano Oriente el próximo año. En cuanto a las exportaciones, el aumento de los suministros exportables hará que la India se encuentre en mejores condiciones para cubrir el ligero crecimiento del comercio previsto para 2017, aunque Australia, Camboya, el Pakistán y los Estados Unidos también incrementarían sus exportaciones. En cambio, la intensificación de la competencia por los mercados podría hacer que los envíos de la Argentina, el Brasil, el Uruguay y Tailandia se tambaleen, y que los del Viet Nam se mantengan en un nivel cercano a las bajas de los últimos seis años.

Se prevé que la utilización mundial de arroz se sitúe en torno a los 501,2 millones de toneladas (arroz elaborado) en 2016/17, es decir, un 1 por ciento más que la estimación de 2015/16. El aumento se sustentaría en un incremento de 5,0 millones de toneladas del consumo humano a 402,5 millones de toneladas, concentrado en su mayor parte en Asia y África. Como consecuencia, se prevé que el consumo humano per cápita global experimente un pequeño (0,1 kilogramos) aumento a 54,2 kilogramos por persona. Las cantidades destinadas a la alimentación animal también deberían de aumentar a 18,3 millones de toneladas, mientras 80,5 millones de toneladas corresponderían a otros usos (semillas, usos industriales no alimentarios y pérdidas poscosecha).

La FAO ha aumentado su pronóstico de las existencias remanentes mundiales de arroz al final del año comercial 2016/17 en 4,4 millones de toneladas a 169,9 millones de toneladas (arroz elaborado). El nivel revisado seguiría indicando una segunda campaña sucesiva de reducción de las existencias mundiales, aunque la rebaja, de 0,6 por ciento o 1,0 millón de toneladas, sería relativamente contenida. Esto permitiría a las reservas mundiales cubrir más de 3 meses de la utilización prevista, situando la relación mundial existencias/utilización en un cómodo 33,3 por ciento en 2016/17. Los cinco principales exportadores de arroz, considerados como grupo, deberían de seguir liderando la reducción de las existencias mundiales, recortando las reservas en un 10 por ciento a 30,8 millones de toneladas. En cuanto a los países considerados individualmente, se prevé que las disminuciones afecten sobre todo a Tailandia y la India, a raíz de las expectativas creadas por los intentos continuos de reducir el tamaño de las reservas estatales. Sin embargo, los descensos en estos dos países pueden resultar compensados con creces por las acumulaciones en otras partes, en especial en China (Continental), pero también en Colombia, la República de Corea y los Estados Unidos.

En mayo, las cotizaciones internacionales del arroz interrumpieron dos años de evolución descendente, a raíz de la disminución de los suministros exportables en los principales orígenes de arroz. Esta tendencia duró hasta agosto, cuando las perspectivas de buenas cosechas en el hemisferio norte y la falta de reactivación de la demanda de importación comenzaron a pesar sobre el clima del mercado. El índice de precios de la FAO para todos los tipos de arroz (2002-2004=100) perdió 5 puntos ese mes y otros 10 puntos en el sucesivo hasta alcanzar a mediados de octubre el valor de 185 puntos. Los precios bajaron en todos los segmentos principales del mercado del arroz, pero el descenso más pronunciado se registró en el mercado del Indica. La reducida demanda de suministros de arroz blanco y precocido hizo descender el valor de octubre del Indica de calidad superior a su nivel más bajo desde octubre de 2007, o 168 puntos. Los índices del Indica de calidad inferior y el Aromatico también alcanzaron bajas no registradas en muchos años, con 181 y 152 puntos, respectivamente, dado que el escaso interés de compra contrarrestó el apoyo proporcionado por la limitada disponibilidad de arroz quebrado y la perspectiva de una producción reducida de arroz Basmati. La rebaja de las cotizaciones del arroz de grano medio fue un poco más contenida, gracias a una recuperación de las ventas al Lejano Oriente. Esto situó al índice del Japonica en 217 puntos a mediados de octubre, es decir, 2 por ciento por debajo de los niveles de julio. Mirando al futuro, las cotizaciones internacionales del arroz podría seguir estando sometidas a una presión a la baja, a medida que la recolección de los cultivos principales cobre ímpetu en el hemisferio norte en los próximos meses. No obstante, es probable que mucho dependa todavía de factores del lado de la demanda. Las monedas devaluadas y las disponibilidades internas generalmente adecuadas desalientan las expectativas de una mejora pronunciada de la demanda de importación. Sin embargo, la menor oferta internacional podría favorecer el regreso de importantes compradores al mercado y, de este modo, atenuar la presión estacional sobre las cotizaciones.

Octubre de 2016

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