Inocuidad y calidad de los alimentos
Todos los países deberían tener acceso a la mejor ciencia para garantizar la inocuidad de los alimentos
La producción segura de alimentos permite el acceso al mercado y la productividad, que impulsa el desarollo económico y el alivio de la pobreza, especialmente en zonas rurales.
Más de 600 millones de personas enferman y 420 000 mueren cada año como resultado de comer alimentos contaminados con bacterias, virus, parásitos, toxinas y sustancias químicas.
Las enfermedades transmitidas por los alimentos pueden afectar a personas de todas las edades, pero las más vulnerables son los niños menores de 5 años y las personas que viven en subregiones de bajos ingresos del mundo.
La colaboración entre sectores y fronteras es esencial para mantener la inocuidad alimentaria a lo largo de toda la cadena de suministro.
El cambio climático puede afectar la ocurrencia geográfica y la prevalencia de los peligros para la inocuidad alimentaria, lo que lleva a cambios en los patrones de patógenos y micotoxinas, biotoxinas marinas y metales pesados (por ejemplo, cadmio y mercurio) que contaminan los alimentos.
La mejora de las prácticas de higiene en los sectores alimentario y agrícola, ayuda a reducir la aparición y propagación de la resistencia a los antimicrobianos y las enfermedades zoonóticas.
La colaboración entre sectores y fronteras es esencial para mantener la inocuidad alimentaria a lo largo de toda la cadena de suministro.
La inocuidad alimentaria es clave para lograr un mundo con Hambre Cero.

El papel de la FAO

Garantizar la inocuidad alimentaria es un proceso complejo que empieza en la explotación agrícola y termina con el consumidor. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) es la única organización internacional que supervisa todos los aspectos de la cadena alimentaria, lo que le permite ofrecer una visión única, de 360°, de la inocuidad de los alimentos. Esta perspectiva se amplía aún más gracias a una asociación consolidada con la Organización Mundial de la Salud (OMS). Con sus mandatos complementarios, la FAO y la OMS se ocupan de una serie de cuestiones con miras a respaldar la inocuidad alimentaria a escala mundial y proteger la salud de los consumidores. En general, la OMS supervisa el sector de la salud pública y mantiene relaciones sólidas con él, mientras que la FAO aborda los aspectos relacionados con la inocuidad alimentaria a lo largo de la cadena de producción de alimentos.
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