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Países que necesitan ayuda alimentaria externa

Se espera que los países en crisis que necesitan ayuda alimentaria externa carezcan de los recursos para hacer frente a problemas críticos de inseguridad alimentaria. La siguiente lista cubre las crisis relacionadas con la falta de alimentos, la ausencia generalizada de acceso a éstos, o problemas graves pero localizados. El SMIA actualiza esta lista cuatro veces al año.

septiembre 2020
  (total: 45 paises)
Motivos de la inseguridad alimentaria
Razones principales
Variaciones respecto al informe precedente
Inundaciones, langostas del desierto
  • Se estima que unas 980 000 personas padecieron de grave inseguridad alimentaria en el período comprendido entre abril y julio de 2020, principalmente en las zonas septentrionales y orientales, como consecuencia de las pérdidas de los medios de subsistencia provocadas por las inundaciones de finales de 2019 y los daños localizados en los cultivos y pastos a causa de las langostas del desierto.
Conflicto, desplazamientos con escasez de suministros alimentarios
  • Según el último análisis de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (CIF), se estima que el número de personas que padecen inseguridad alimentaria grave (Fase   de la CIF: “Crisis” y superior) fue de 2,4 millones durante el período de carestía (mayo‑agosto de 2020), lo que supone un aumento del 15 por ciento en comparación con los 2,1 millones previstos antes de la pandemia de COVID‑19.
Inundaciones, inseguridad civil, langostas del desierto, pandemia de COVID-19 y efectos persistentes de las temporadas consecutivas de lluvias desfavorables en los medios de subsistencia pastoriles
  • Se estima que alrededor de 3,5 millones de personas necesitan ayuda de emergencia en el período julio-septiembre de 2020. Las áreas de mayor preocupación son las zonas fluviales afectadas por las inundaciones en el sur del país, los asentamientos urbanos de desplazados internos y partes de las regiones meridionales de Bay y Bakoolof; centrales de Mudug y Galgaduud y septentrionales de Sanaag, Bari y Woqooyi Galbeed.
Recesión económica, cosecha de cereales inferior a la media, precios elevados de los alimentos
  • Antes de la pandemia de COVID19, el número de personas en situación de inseguridad alimentaria se estimaba en 4,3 millones en la primera mitad de 2020.
  • Se prevé que el número actual de personas en situación de inseguridad alimentaria crezca y que siga haciéndolo hasta el comienzo de la próxima cosecha a partir de abril de 2021, debido a los efectos negativos de la pandemia y las medidas de contención conexas que han reducido los ingresos de los hogares y perturbado las cadenas de suministro de alimentos. Una segunda cosecha consecutiva de cereales inferior a la media en 2020 y la persistencia de los elevados precios de los alimentos son también factores destacados de estrés para la seguridad alimentaria.
Inundaciones, desprendimientos de tierra
  • Según las estimaciones, alrededor de 0,85 millones de personas padecían una grave inseguridad alimentaria en el período entre junio y agosto de 2020, debido principalmente a las pérdidas de medios de subsistencia causadas por las inundaciones y los desprendimientos de tierra desencadenados por las lluvias torrenciales que se han producido desde marzo.
Inseguridad civil
  • Después de la revisión del plan de respuesta humanitaria debido a la pandemia de COVID‑19, se estimó que 5,9 millones de personas padecían una grave inseguridad alimentaria en agosto de 2020, en el momento álgido de la temporada de carestía.
  • Cerca de 236 000 personas se encontraban desplazadas internamente debido a la inseguridad en la región del lago Chad. Además, cerca de 476 000 refugiados de la República Centroafricana, Nigeria y Sudán residen en el país debido a la persistencia de los conflictos.
Temporadas de lluvias desfavorables consecutivas
  • Se estima que unas 175 000 personas padecían de grave inseguridad alimentaria en enero de 2020, mayormente debido a las temporadas de lluvia desfavorables consecutivas.
  • Las regiones más afectadas por la inseguridad alimentaria fueron Dikhil y Obock, en las que entre el 45 y el 50 por ciento de la población padecía una grave inseguridad alimentaria.
Las dificultades macroeconómicas han aumentado la vulnerabilidad de la población a la inseguridad alimentaria
Precios de los alimentos elevados, inundaciones, langostas del desierto, pandemia de COVID-19, impacto de sequías anteriores
  • Se estima que unos 8,5 millones de personas padecen una grave inseguridad alimentaria entre julio y septiembre, sobre todo en las regiones de la SNNP, Oromia y Somali. Los principales factores de la inseguridad alimentaria son una cosecha “belg” inferior a la media, las pérdidas localizadas de cosechas y pastos debidas a las langostas y el impacto negativo de las medidas restrictivas relacionadas con la pandemia de COVID‑19 en los precios de los alimentos y los ingresos
  • Alrededor de 175 000 personas se han visto afectadas por las inundaciones provocadas por las lluvias torrenciales de julio y agosto.
Conflicto civil
  • Según la evaluación sobre la COVID‑19 realizada en abril de 2020 por varias instituciones, se estima que 5,6 millones de personas estaban afectadas por la crisis alimentaria, entre ellas 2,7 millones que, según se estima, padecen de grave inseguridad alimentaria.
  • Se calcula que 265 500 personas se han visto desplazadas en las regiones de Diffa, Tahoua y Tillabery debido a los conflictos civiles. Además, el país acoge a unos 227 800 refugiados, mayormente de Nigeria y Malí.
Conflicto persistente en las zonas septentrionales del país
  • Según el último análisis del “Cadre Harmonisé”, se estima que unos 7 millones de personas necesitaban ayuda humanitaria entre junio y agosto de 2020.
  • Se estima que más de 2,6 millones de personas están desplazadas internamente debido a los conflictos en los estados nororientales de Adamawa, Borno y Yobe, a los enfrentamientos comunales en las zonas noroccidental y norte-centro y a los desastres naturales. Las zonas inalcanzables para las intervenciones humanitarias se enfrentan a las peores condiciones de seguridad alimentaria.
Persistente inseguridad civil, medidas restrictivas relacionadas con la pandemia de COVID-19
  • Según el último análisis de la CIF, realizado en julio de 2020, se estimó que 21,8 millones de personas (más del 30 por ciento de la población estudiada) padecían grave inseguridad alimentaria, un 60 por ciento por encima de la cifra calculada antes de la pandemia de COVID‑19.
Grave crisis económica, inseguridad civil, efectos persistentes de un conflicto prolongado
  • A pesar de la ayuda humanitaria continua, la inseguridad alimentaria sigue afectando a grandes segmentos de la población, debido a la insuficiencia de suministros de alimentos, la crisis económica y el aumento de los precios alimentarios.
  • Se estima que unos 6,48 millones de personas (el 55 por ciento del total de la población) padecen de grave inseguridad alimentaria en el período entre mayo y julio. La mayor prevalencia de la inseguridad alimentaria se registra en el estado de Jonglei -la zona más afectada por las inundaciones-, donde más del 70 por ciento de la población padece grave inseguridad alimentaria. En mayo de 2020, el número de desplazados internos se estimaba en 1,6 millones.
  • A principios de septiembre, cerca de 600 000 personas se habían visto afectadas por las inundaciones provocadas por las lluvias torrenciales caídas a partir de julio. 
Inseguridad civil en el norte del país
  • Según los resultados actualizados del “Cadre Harmonisé” –presentados por el Gobierno- se calcula que cerca de 3,28 millones personas necesitaron ayuda humanitaria externa en el período de junio-agosto de 2020.
  • Debido al conflicto, cerca de un millón de personas han sido desplazadas, y un 50 por ciento vive en la región Centro-Norte. Además, unos 20 000 refugiados -en su mayoría de Malí-, se encuentran aún en la región del Sahel.
Bajo rendimiento de la temporada agro-pastoril en 2019
  • Según el último análisis del “Cadre Harmonisé”, se estima que unas 10 000 personas (cerca del 2 por ciento de la población total) se encontraban en la Fase 3: “Crisis” y superior en el período de junio-agosto de 2020.
Inseguridad civil
  • Según un reciente análisis realizado por la FAO, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, se estima que unos 4,9 millones de personas (el 18 por ciento de la población total) padecen una grave inseguridad alimentaria aguda, más del doble de la cifra proyectada en el último informe “Cadre Harmonisé” (marzo de 2020). Este incremento es resultado de los efectos de la pandemia de COVID‑19, que se sumó a los impactos del conflicto persistente y los desplazamientos de población.
Flujo de refugiados
  • Se considera que unas 700 000 personas padecen inseguridad alimentaria en Brazzaville (más de un tercio de la población de la ciudad), como consecuencia de las repercusiones socioeconómicas de la pandemia de COVID‑19, según un estudio reciente del Ministerio de Asuntos Sociales y Acción Humanitaria y el PMA.
  • Además, hay unos 21 000 refugiados de la República Democrática del Congo y unos 22 000 refugiados de la República Centroafricana que residen en el país. Las comunidades de acogida se enfrentan a la escasez de alimentos y a la limitación de las oportunidades de subsistencia. La seguridad alimentaria de los refugiados depende esencialmente de que se siga prestando ayuda humanitaria.
Déficits de producción localizados, reducción de las actividades generadoras de ingresos
  • Se prevé que unas 366 000 personas padecerán inseguridad alimentaria y necesitarán ayuda humanitaria durante el período de octubre de 2020 a marzo de 2021, cifra superior a la actual de 330 000. El deterioro previsto refleja los déficits de producción localizados, los altos precios de los alimentos y la pérdida de actividades generadoras de ingresos debido a la recesión económica instigada por la pandemia de COVID‑19.
Déficits de producción de cereales localizados
  • Se estima que cerca de 267 000 personas necesitaron ayuda alimentaria durante el periodo de junio-agosto de 2020. Además, residían en el país más de 5 000 refugiados.
Déficits de producción localizados, pérdida de actividades generadoras de ingresos
  • Según las estimaciones, unas 380 000 personas de las zonas rurales se enfrentarían a una grave inseguridad alimentaria entre julio y septiembre de 2020, mientras que las proyecciones para el período comprendido entre octubre de 2020 y marzo de 2021 indican un incremento hasta las 582 000 personas. El deterioro proyectado refleja los altos precios de los alimentos y la pérdida de actividades generadoras de ingresos debido a la recesión económica instigada por la pandemia COVID‑19.
Altos precios de los alimentos
  • Según el último análisis del “Cadre Harmonisé”, se estima que unas 41 000 personas se encuentran en la Fase 3: “Crisis” y superiores en el período junio-agosto de 2020. El país acoge a unos 8 200 refugiados.
Inseguridad civil, inestabilidad política, bajos precios del petróleo
  • Según las estimaciones, el número total de personas necesitadas de ayuda humanitaria en 2020 era de 0,9 millones, de las cuales 0,34 millones necesitan ayuda alimentaria. Los refugiados, los solicitantes de asilo y los desplazados internos se encuentran entre los más vulnerables. Es probable que el número aumente a medida que se deprecie la moneda local, suban los precios de los alimentos y la COVID‑19 reduzca las oportunidades de trabajo ocasional.
Cosechas reducidas en las zonas meridionales, altos precios de los alimentos y limitadas oportunidades de obtener ingresos
  • Se estima que unas 554 000 personas se enfrentaron a una inseguridad alimentaria aguda entre abril y junio de 2020 en las regiones meridionales y sudorientales, casi un tercio más que en el mismo período de 2019. La mayor prevalencia de la inseguridad alimentaria se debe principalmente a la menor disponibilidad de alimentos y al menor acceso a los mismos, debido a la reducción de la producción agrícola, los altos precios de los alimentos y las limitadas oportunidades de generación de ingresos de los hogares rurales de las regiones meridionales.
  • Los efectos de la pandemia de COVID‑19 no se incluyeron en la última estimación y, por consiguiente, se prevé que la situación de inseguridad alimentaria será más grave y podría incluso empeorar aún más entre el tercer trimestre de 2020 y principios de 2021.
Inseguridad civil
  • Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA), se estima que en agosto de 2020 había 6,8 millones de personas en situación de grave inseguridad alimentaria (un tercio de la población).
  • Más de 266 000 personas se han visto sido desplazadas en las zonas central y septentrional del país. Además, el país alberga aproximadamente 43 000 refugiados.
Déficits de producción localizados, pérdidas de ingresos asociadas a la recesión económica
  • Según las últimas cifras oficiales, se estima que en 2020 habrá 2,7 millones de personas en situación de inseguridad alimentaria, de las cuales 1,9 millones viven en zonas rurales y las otras 800 000 en zonas urbanas. A pesar del aumento de la producción de cereales en 2020, los efectos directos e indirectos de la pandemia de COVID‑19 han restringido el acceso a los alimentos mediante la pérdida de ingresos y la interrupción de las cadenas de suministro, lo que ha dado lugar a niveles elevados de inseguridad alimentaria.
Bajos rendimientos de la temporada agro-pastoril
  • Según el último análisis del “Cadre Harmonisé”, se estima que unas 609 000 personas necesitaban asistencia entre junio y agosto de 2020.
  • En el país residen unos 65 000 refugiados, en su mayoría de Malí y necesitados de ayuda.
Recesión económica, déficits localizados en la producción de alimentos básicos, inseguridad en las zonas septentrionales
  • Antes de la pandemia de COVID‑19, se consideraba que casi 2 millones de personas padecían inseguridad alimentaria.
  • Se prevé que la situación actual de inseguridad alimentaria será más grave y podría deteriorarse aún más entre el tercer trimestre de 2020 y principios de 2021, debido a los efectos negativos de la pandemia de COVID‑19, a causa de las pérdidas de ingresos y las perturbaciones de las cadenas de suministro de alimentos, mientras que la caída de la producción en las regiones meridionales es un factor adicional de las malas condiciones de seguridad alimentaria.
  • La inseguridad en la provincia septentrional de Cabo Delgado ha dado lugar al desplazamiento interno de unas 250 000 personas y ha obstaculizado gravemente la prestación de ayuda humanitaria. Se estima que en esta provincia, en julio de 2020, unas 310 000 personas padecían de grave inseguridad alimentaria.
Déficits de producción agrícola
  • Antes de la pandemia de COVID‑19, se calculaba que unas 354 000 personas necesitarían asistencia alimentaria entre abril y septiembre de 2020, casi un 20 por ciento menos que la estimación para el período de octubre de 2019 a marzo de 2020, lo que refleja los efectos positivos de la recuperación de la producción en 2020.
  • Sin embargo, la inseguridad alimentaria podría deteriorarse a partir del tercer trimestre de 2020 hasta principios de 2021, debido a los efectos negativos de la pandemia de COVID-19, sobre todo por la pérdida de ingresos y de puestos de trabajo.
Déficits localizados de producción agrícola
  • Se estima que alrededor de 499 000 personas necesitan ayuda de emergencia en el período de mayo a septiembre de 2020, principalmente en las regiones nororientales de Manyara y Kilimanjaro, y en las regiones centrales de Dodoma y Singida, donde las cosechas de 2019 se vieron afectadas por prolongados períodos de sequía que se tradujeron en importantes pérdidas de la producción de cereales.
Déficits localizados de producción de cereales
  • Según el último análisis del “Cadre Harmonisé”, se estima que unas 767 000 personas necesitaban asistencia entre junio y agosto de 2020.
  • Se calcula que en el país residen 14 500 refugiados, en su mayoría de Mauritania.
Precios elevados en los alimentos
  • Se estima que alrededor de 1,3 millones de personas están padeciendo de grave inseguridad alimentaria en el período junio‑septiembre de 2020.
Conflicto, inseguridad civil, pandemia de COVID-19, aumento de los precios de los alimentos
  • El número de personas en situación de grave inseguridad alimentaria se calculaba en 9,6 millones para el período de junio-septiembre de 2020. Las áreas más afectadas por la inseguridad alimentaria son los estados de Kordofán del Sur y Nilo Azul, y la mayor parte de la región del Gran Darfur.
Déficits de producción agrícola localizados, llegada de refugiados, inundaciones
  • Unas 500 000 personas padecían grave inseguridad alimentaria en la región oriental de Teso y en la región nororiental de Karamoja, a principios de 2019 (última información disponible).
  • Alrededor de 882 000 refugiados de Sudán del Sur y unos 416 000 refugiados de la República Democrática del Congo se encuentran acogidos en campamentos y dependen de la ayuda humanitaria.
Déficits localizados de producción, precios elevados en los alimentos
  • Se prevé que el aumento de la producción de cereales en 2020 mejore la disponibilidad de alimentos, repercutiendo positivamente en las condiciones de seguridad alimentaria.
  • Sin embargo, en las zonas meridionales del país, la insuficiencia de la producción por segundo año consecutivo mantuvo altos niveles de inseguridad alimentaria en esas zonas. Además, los efectos de la pandemia de COVID‑19 han agravado la inseguridad alimentaria en todo el país y es probable que sus repercusiones hayan dejado el número de personas que necesitan ayuda en niveles similares a los del año pasado, cuando 2,3 millones de personas se enfrentaban a una grave inseguridad alimentaria.
Crisis económica y financiera
  • El 4 de agosto de 2020, una explosión en el puerto de Beirut provocó la pérdida de vidas y la destrucción de una parte del recinto portuario, incluidos la terminal de graneles y el principal silo de cereales, lo que añadió una nueva dimensión a la crisis múltiple a la que se enfrenta el país.
  • Según el Ministerio de Hacienda, alrededor del 45 por ciento de los ciudadanos libaneses (equivalente a 2,43 millones) vivían en la pobreza en abril de 2020, y el 22 por ciento en la extrema pobreza. Es probable que esta cifra sea más elevada, ya que el aumento de la inflación y el desempleo como consecuencia de la profundización de la crisis económica, junto con el impacto de las medidas relacionadas con la COVID‑19, limitan las oportunidades de empleo y los ingresos. 
Conflicto civil, economía estancada
  • Según la dependencia de análisis y cartografía de la vulnerabilidad (VAM) del PMA (julio de 2020), había 9,3 millones de personas en situación de inseguridad alimentaria y otros 2,2 millones en riesgo de padecerla.
  • Aunque se está prestando un cierto volumen de ayuda alimentaria internacional, los refugiados sirios también están ejerciendo presión sobre los recursos de las comunidades de acogida en los países vecinos.
Bajos niveles de consumo de alimentos, escasa diversidad dietética, crisis económica e inundaciones
  • Una gran parte de la población sufre de bajos niveles de consumo de alimentos y de una muy escasa diversidad en la dieta.
  • Las dificultades económicas, en particular las resultantes de los efectos mundiales de la pandemia COVID‑19, han aumentado la vulnerabilidad de la población a la inseguridad alimentaria.
  • Las inundaciones, causadas por varios tifones en agosto y principios de septiembre, afectaron a un gran número de personas y provocaron la pérdida de ganado y de suministros de alimentos en las zonas meridionales del país.
Conflicto, pobreza, inundaciones, precios elevados de alimentos y combustibles
  • Alrededor del 80 por ciento de la población total, unos 24,3 millones de personas, necesitan algún tipo de ayuda humanitaria. El Grupo de Seguridad Alimentaria estima que 20,1 millones de personas necesitan intervenciones en materia de seguridad alimentaria y agrícolas entre junio y diciembre de 2020, de las cuales 10 millones de personas están en situación de necesidad aguda. Es probable que estas cifras aumenten debido a las limitadas oportunidades de obtener ingresos y a la disminución de las remesas.
Conflicto civil, desplazamiento de la población, economía estancada
  • La situación de la seguridad alimentaria empeoró en los últimos meses debido a los efectos de la pandemia de COVID‑19 al disminuir las oportunidades de trabajo informal y las remesas. Se estima que entre abril y mayo de 2020, alrededor de 10,9 millones de personas (el 35 por ciento de la población) se encontraban en situación de inseguridad alimentaria aguda y necesitaban una intervención humanitaria urgente. Entre ellas se incluyen alrededor de 7,4 millones de personas en la Fase 3 de la CIF: “Crisis” y 3,5 millones de personas en la Fase 4 de la CIF: “Emergencia”.
Dificultades económicas, inundaciones monzónicas
  • Se prevé que la situación de inseguridad alimentaria se deteriore debido a la pérdida de ingresos y a la reducción de las remesas como consecuencia del impacto de la pandemia COVID‑19 en la economía nacional.
  • Las graves inundaciones de julio, que siguieron al ciclón tropical Amphan en mayo de 2020, afectaron gravemente a los medios de subsistencia de por lo menos 5 millones de personas, causaron daños al sector agrícola y destruyeron viviendas e infraestructura.
  • Según las últimas cifras de ACNUR (agosto de 2020), unos 860 000 refugiados rohingya de Myanmar se refugiaron en Bangladesh, principalmente en el distrito de Cox's Bazar. El elevado número de refugiados ha ejercido presión sobre la comunidad local, así como sobre las instalaciones y servicios existentes.
Conflicto civil, bajos precios del petróleo, crisis económica
  • Alrededor de 4,1 millones de personas, en su mayoría desplazados internos y retornados, necesitan ayuda humanitaria. Se estima que el número de personas con grave inseguridad alimentaria es de unas 920 000, mientras que 1,7 millones son vulnerables a la inseguridad alimentaria, en su mayoría desplazados internos y repatriados. La mayoría se concentra en las gobernaciones de Diyala, Nineveh, Salah Al-Din, Anbar y Kirkuk. 
Dificultades económicas, conflicto en partes de los estados de Chin, Kachin, Shan, Kayin y Rakhine
  • Se prevé que las pérdidas de ingresos y la disminución de las remesas debido al impacto de la pandemia de COVID‑19 afecten a la situación de la seguridad alimentaria de los hogares más vulnerables.
  • Los conflictos persistentes en los estados de Rakhine, Chin, Kachin, Kayin y Shan han provocado desplazamientos de población a gran escala, en particular desde 2017. En junio de 2020, se estimaba que 235 000 personas -en su mayoría mujeres y niños- están desplazadas internamente, y la mayor parte de ellas se encuentran refugiadas en los estados de Rakhine y Kachin.
Desplazamientos de población, precios elevados del trigo, principal alimento básico
  • El país acoge a cerca de 1,4 millones de refugiados afganos registrados y no registrados. La mayoría de estas personas necesitan ayuda humanitaria y ejercen presión sobre los recursos ya limitados de sus comunidades de acogida.
  • Los precios del trigo y la harina de trigo -el principal alimento básico del país-, se han mantenido en niveles elevados desde principios de año, lo que limita el acceso a los alimentos.
  • Se estima que actualmente hay alrededor de 1,18 millones de personas en la Fase 3 de la CIF: “Crisis” y la Fase 4: “Emergencia” de niveles de inseguridad alimentaria en las zonas de administración unificada de Khyber Pakhtunkhwa.
Grave crisis económica
  • Se calcula que el número total de refugiados y migrantes del país es de 5,2 millones, y que las mayores concentraciones de éstos se hallan en Colombia (1,8 millones) y el Perú (830 000). Las necesidades humanitarias de los refugiados y migrantes son considerables.
  • Según la evaluación de la seguridad alimentaria del PMA -realizada en el tercer trimestre de 2019-, alrededor de 2,3 millones de personas en Venezuela (el 8 por ciento de la población total que hay en el país) padecían grave inseguridad alimentaria, sobre todo como consecuencia de los elevados precios de los alimentos.
Periodos de sequía prolongados e inflación elevada
  • Se calcula que unos 4 millones de personas se enfrentan a una grave inseguridad alimentaria aguda y, por lo tanto, necesitan ayuda alimentaria urgente en el período de agosto de 2020 a febrero de 2021, debido a la baja producción de cereales de 2020, unida a los altos precios de los alimentos y a la recesión económica. Es probable que la disminución de las remesas y las pérdidas de ingresos en el marco de la pandemia de COVID‑19 agrave la ya de por sí precaria situación de seguridad alimentaria.