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Apoyo en materia de políticas y gobernanza
©FAO/Olivier Asselin

Derecho a la alimentación

Aunque se producen suficientes alimentos para todos, 820 millones de personas padecen hambre crónica en la actualidad.

Trabajar para hacer realidad el derecho fundamental a la alimentación.

El derecho a una alimentación adecuada es un derecho humano. Un enfoque de la seguridad alimentaria y la nutrición basado en los derechos humanos (EBDH) es decisivo para enfrentarse a las causas subyacentes del hambre y de la malnutrición.

La liberación ante el hambre es tanto un derecho humano fundamental como un objetivo constitucional de la FAO. En 2004, los Estados miembros de la Organización adoptaron las Directrices voluntarias en apoyo de la realización progresiva del derecho a una alimentación adecuada en el contexto de la seguridad alimentaria nacional (Directrices sobre el Derecho a la Alimentación).

La FAO ayuda a los estados a implantar las Directrices sobre el Derecho a la Alimentación diseñando metodologías y herramientas analíticas; asistiendo en la formulación y la implantación de políticas y programas; desarrollando y fortaleciendo las capacidades de los actores principales; fomentando una gobernanza sólida, de la seguridad alimentaria y la nutrición en el ámbito mundial y regional; y facilitando y promoviendo las asociaciones y el diálogo entre diferentes partes interesadas.

Principales mensajes de políticas

  • La realización progresiva del derecho a una alimentación adecuada es una obligación jurídica conforme al derecho internacional. Fue reconocida por primera vez como derecho humano en la Declaración Universal de Derechos Humanos (Artículo 25) de 1948. Ya hay 166 Estados Parte (a octubre de 2017) del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, un acuerdo vinculante que constituye una garantía legal para el derecho fundamental de toda persona a estar protegida contra el hambre, y para la realización progresiva del derecho a una alimentación adecuada (Artículo 11).
  • Las Directrices sobre el Derecho a la Alimentación y las directrices afines subsiguientes adoptadas en el ámbito internacional, como las directrices voluntarias sobre la gobernanza responsable de la tenencia de la tierra, la pesca y los bosques (VGGT) y las Directrices voluntarias para lograr la sostenibilidad de la pesca en pequeña escala (Directrices PPE), así como marcos mundiales como el Marco estratégico mundial para la seguridad alimentaria y la nutrición (GSF) sirven de orientación sobre las acciones y los procesos dirigidos a hacer realidad el derecho a una alimentación adecuada. Facilitan el diseño, la implantación y el seguimiento de marcos normativos, legales, institucionales y programáticos a nivel nacional.
  • Un EBDH ayuda a los países a cumplir sus obligaciones fomentando un entorno propicio que mejora la autosuficiencia de las personas y su capacidad de alimentarse de manera digna.
  • Si otorgan prioridad a las personas más vulnerables y logran la participación de todas las partes interesadas pertinentes en las fases más tempranas, las políticas pueden ser más coherentes y los esfuerzos nacionales más efectivos, incluidos los dirigidos a conseguir los Objetivos y las Metas acordados en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y, en particular, el Objetivo 2.
  • Las Directrices sobre el Derecho a la Alimentación fomentan un conjunto de derechos humanos formado por la participación, la rendición de cuentas, la no discriminación, la transparencia, la dignidad humana, el apoderamiento y el estado de derecho (PANTHER, por sus siglas en inglés). Entre otras cosas, estos principios facilitan la retroalimentación y la inclusión, lo cual, a su vez, incrementa la eficiencia y la sostenibilidad de los resultados de las políticas.

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