Mesoamérica sin Hambre AMEXCID-FAO

El Salvador

En El Salvador, a nivel municipal, el programa Mesoamérica sin Hambre concentra su labor en fortalecer la institucionalidad, mejorar las condiciones de vida y la resiliencia de los territorios rurales más rezagados, y generar oportunidades para fomentar el arraigo y superar el hambre y la pobreza. A nivel territorial, el Programa centra su atención y sus actividades en tres departamentos de la zona oriental del país (Usulután, San Miguel y Morazán), específicamente en 21 municipios situados en el Corredor Seco centroamericano.

Mesoamérica sin Hambre ha fomentado buenas prácticas como la captación y el aprovechamiento de agua de lluvia, las escuelas de campo y los programas de extensión para la agricultura familiar. Adicionalmente, ha hecho seguimiento a los procesos de fortalecimiento del Foro Regional Permanente y la Red de Comunicadores de El Salvador en Seguridad Alimentaria y Nutricional (REDCOSAN).

Estos son algunos de los resultados obtenidos y de las acciones que Mesoamérica sin Hambre implementa en El Salvador:

  • Fortalecimiento de los sistemas de producción y distribución de variedades de semillas de buena calidad adaptadas a la variabilidad climática, con el establecimiento de parcelas demostrativas y bancos comunitarios de semillas.
  • Creación de unidades municipales focalizadas en la seguridad alimentaria y nutricional y en apoyar la agricultura familiar.
  • Establecimiento de centros de agricultura urbana en seis municipios.
  • Desarrollo de capacidades de la agricultura familiar a través de escuelas de campo.
  • Capacitación y constitución formal de la REDCOSAN como una asociación legal.
  • Programación del sistema informático de seguimiento de la Dirección General de Desarrollo de la Pesca y la Acuicultura (CENDEPESCA).
  • Inclusión en los procesos de acompañamiento de los servicios de extensión de actividades productivas, fomento de emprendimientos y vinculación a mercados para migrantes retornados.
  • Recopilación, documentación y divulgación de buenas prácticas de huertos familiares resilientes, escuelas de campo, reservorios de agua de lluvia, producción de semillas de especies nativas, entre otras.